El cuello en su sitio

El cuello, una zona muy frágil

El cuello es la primera zona en recordarnos el paso del tiempo, es la primera en traicionarnos y de las que más duele. Cuando todo rezuma juventud, este amaga ya con arruinar la fiesta, empeñado -como pésimo invitado que es- en poner el foco en una piel que empieza a perder espesor y grasa, que cambia de textura y a la que le salen manchas y queratosis -en el caso del escote- en cuanto a éste se le ocurre socializar un par de veces con el sol.
Tiene vocación de cenizo, y contra eso caben dos estrategias: o no hacer nada y dejar que la naturaleza siga su curso o vigIlarlo de cerca. Como nuestra relación con la naturaleza en este aspecto es regular tirando a mala, nos quedamos con vigilarlos de cerca, sin volvernos locas, claro. Porque el cuello no envejece de pronto: avisa!.
Con la primera e imperceptible pérdida de tensión empieza todo. El médico estético Javier Anido (doctoranido.com) señala que la fragilidad de la zona no es la única responsable del desastre. «Hay un desajuste del cuello respecto al rostro. Nos ponemos bótox y vitaminas en la cara, pero no en el cuello y cuando nos damos cuenta lo tenemos tan mal que la única salida es la cirugía plástica. Con constancia, método y unos cuidados sistemáticos, podemos retrasar el quirófano y en muchísimos casos, evitarlo. Porque siendo verdad que el cuello se viene abajo enseguida, también lo es que responde muy bien a los tratamientos. Es como una esponja. Cualquier cosa te da una satisfacción casi inmediata».

Este es el plan, punto por punto

Un programa metódico que excluye la ansiedad por los resultados rápidos (mensaje para impacientes). «Lo primero es estudiar la arquitectura del cuello y si hay doble mentón o un descolgamiento. Tenemos que sujetar la estructura, quitarle peso».
El doctor Anido utiliza dos técnicas: extraer el adipocito con una microliposucción -eficaz pero algo incómoda: hay que llevar una mentonera durante unos días para que la piel se recoloque en su sitio- o romperlos con inyecciones de Aqualix y que el organismo se deshaga de ellos. Aligerado el peso del mentón, pasamos a la segunda etapa: fijar las estructuras. En este apartado los hilos se han convertido en los protagonistas de la fiesta. Cada médico tiene su técnica.
La de Anido consiste en desplegarlos en abanico por todo el mentón a partir de un único pinito, de manera que forman una red que lo sostiene. «Se colocan en 20 minutos. No duele. Puedes retomar tu vida normal de inmediato. No se notan. No hay que tener ningún cuidado especial. Los revisamos a las tres semanas porque lo genial de los hilos es que aumentan la producción de colágeno, el gran soporte de la piel». Todos son ventajas.
Llega el tercer paso. Anido lo llama «el momento de chapa y pintura». La textura y el color de cuello y escote es diferente porque, como la piel es tan fina, cualquier pequeño defecto se nota mucho. Los resuelve con peelings químicos muy suaves. Cuarto punto del programa: devolver tensión a la piel, «porque la tensión -dice Anido- es juventud». Hay cuellos con unos cordones muy antiestéticos que bajan desde la mandíbula a la base del cuello y tiran de la parte inferior de la mejilla creando asimetrías en el óvalo. «Dos unidades de toxina botulímica en el platisma -el músculo responsable- tienen la respuesta porque relaja la tensión y la parte inferior de la mejilla vuelve a su sitio. Produce un poderoso efecto lifting: de hecho le llamamos ‘el lifting de Ne-fertiti’, porque estira mucho el cuello. Un tratamiento de 5 minutos muy elegante», concluye el doctor Anido, que practica otra técnica para crear tensión en la línea mandibular:
«Es la técnica vectorial. Muchos médicos tienden a rellenar cuando hay mi descolgamiento. Yo creo que nunca hay que rellenar, hay que tensar. Hago pequeños depósitos de ácido hialurónico en las mandíbulas o dibujo líneas de Radiesse -otro tipo de ácido hialurónico- a lo largo de las mandíbulas para redefinir sus líneas.
Y por último, tras la tensión, la elasticidad. «Queremos que la piel esté bien pegada y esto se consigue con un skin booster, una técnica con tintes mágicos y, en mi opinión, la más eficaz para crear tensión. Son pinchazos con microdosis de ácido hialurónico para un efecto duradero» que devuelven a la piel esa condición gordita y jugosa de la adolescencia. Un programón muy tentador que funciona -Javier Anido lo repite varias veces- si el estado del cuello está en los tres primeros estadios de envejecimiento.

Así que ya sabéis prestad atención a vuestro cuello!!!!