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Buen rollo en las pasarelas

Érase una vez mi lejano lugar llamado planeta moda, en el que los diseñadores, marcas, clientes, modelos, fotógrafos e industria en general, nos deleitaban con mucho más que su creatividad: con altas dosis de sentido del humor.

Podría decirse que la alegría reinaba en las pasarelas, y me
refiero también al escenario en sí mismo donde mujeres tan diversas como Pat Cleveland, Inés de la Fressange o más tarde, Claudia Schiffer -recién estrenados aquellos maravillosos años 90 de divas y supennodelos- salían cual sonrientes diosas del Olimpo y hasta bailando o dando saltitos, que para el caso es lo mismo.

Recuerdo el estremecimiento general que podía palparse casi en cada una de las salidas de
cada uno de los shows: esa euforia que hoy llamaríamos buen rollo, como mínimo te dejaba con la sonrisa puesta para el resto del día y, si te pillaba con la guardia baja, te mantenía fírme y con el deseo impasible durante seis meses, para lanzarte después directa a la tienda a pegarte, si fuera necesario, por ese look.

La moda era divertida, como si fuese mía amiga, y se deseaba, compraba, lucía, disfrutaba y mezclaba de mil maneras hasta adaptarla a tu estilo particular, consiguiendo mi resultado que podía pasar de austero a excéntrico en cuestión de nanosegundos dependiendo de la personalidad o el talento estilístico de quien se lo pusiera.

No pretendía caer en la nostalgia, pero escribo estas líneas recién aterrizada de las cada vez más anodinas e interminables semanas de la moda y sus cientos de desfiles, chicas de rostros
impertérritos y colecciones que pasan desapercibidas por su cordura, su prudencia y su tacto.

La primavera-verano nos ha traído mujeres enfadadas vestidas para no salir a la calle: mujeres
apresuradas: mujeres esqueléticas: desfiles que se preparan en meses y se presentan en minutos, y personas -muchas personas- enganchadas al móvil. Y por eso nosotros, en mi ataque de audacia, hemos querido parar y volver a los inicios, a la Moda con mayúsculas que es aquella que deseas, y te compras, y te pones.

Volver a las top models, al cortavientos y la mezcla de colores chillones. Pero más que a ninguna otra cosa, hemosvuelto a esa sonrisa, clara, abierta y generosa de Doutzen Kroes. nuestra flamante chica de portada. Queremos que vuelva la sonrisa y. puestos a pedir, que no se vaya jamás.